imagen-size

El deseo sexual (o libido) constituye una parte importante de la experiencia humana. Tanto es así que, en muchos casos, se convierte en uno de los indicadores de buen estado de salud general.

Sin embargo, nuestras expectativas sexuales (demasiado influenciadas por el “ego material” o “falso yo”) a menudo interfieren en nuestro modo de enfocarlo, haciéndonos caer fácilmente en mitos, falsas creencias e ideas preconcebidas que distorsionan la realidad de lo que significa realmente el deseo sexual humano.

Todo ello puede generar confusión, desconcierto, frustración e incluso tristeza o ira.
Tras décadas de experiencia clínica, puedo afirmar que llegamos a pelearnos con nuestro deseo cuando está “desaparecido en combate” o aparentemente ausente (Deseo Sexual Inhibido), cuando somos esclavos de él (adicción sexual), cuando fluctúa demasiado (cambios hormonales como los de la perimenopausia), etc.

En consulta de terapia sexual, es habitual encontrarse con personas que sienten que su deseo ha cambiado y esto les genera dudas o malestar. Trabajar este aspecto en un espacio terapéutico puede ayudar a comprender mejor lo que está ocurriendo y a reconectar con la vivencia sexual desde la aceptación, el respeto y el cuidado personal y de la pareja.

La aportación de la espiritualidad

La concepción budista del deseo sexual es muy interesante, ya que nos ofrece la oportunidad de analizarlo y comprenderlo desde el amor y el respeto a nuestra esencia humana y no desde las exigencias que nos impone ese ego tan necesario para la vida cotidiana, pero en ocasiones tan destructivo.

El budismo distingue entre deseo saludable (chanda) y lujuria (trishna), que podríamos definir como un anhelo insaciable (excesivos niveles de dopamina) que causa sufrimiento y está ligado al apego y la ignorancia.

En este sentido, y tratando de aunar la ciencia sexológica con las aportaciones más sabias del budismo, podemos decir que ese chanda o deseo saludable estaría relacionado con el equilibrio emocional y la satisfacción sexual, mientras que el trishna se vincularía a estados propios de problemas de salud mental, como la obsesión, la compulsión, la adicción o los trastornos del control de los impulsos, con la gran carga emocional negativa derivada de todos ellos.

La aportación de la Neurociencia

Desde la neurobiología, el deseo sexual sería como un baile coordinado entre ciertos neurotransmisores (dopamina, oxitocina, vasopresina, serotonina…) y áreas cerebrales que impulsan la motivación, la recompensa y la conexión física y emocional (hipotálamo, amígdala, núcleo accumbens, corteza prefrontal, ínsula, área preóptica hipotalámica y sustancia gris periacueductal).

Lo que los psicólogos y sexólogos llevamos años constatando

El deseo sexual no siempre se presenta como esperamos. Solemos creer que debe ser algo automático o espontáneo, algo incluso constante que siempre deber estar ahí, preparado y disponible en el momento exacto en que nos proponemos tener sexo.

Nada más lejos de la realidad. Dejemos ya de idealizarlo y encorsetarlo, si queremos dejamos de sufrir por ello. Nuestro deseo sexual en realidad es un proceso sensible, cambiante y directamente influenciado por nuestro estilo de vida, estado de salud física y emocional y calidad de nuestras relaciones interpersonales, entre otros factores.

Uno de los motivos de consulta más frecuentes que trato en terapia sexual y de pareja viene derivado de las diferencias en los niveles de deseo sexual masculino y femenino, o entre las parejas en general, independientemente de su orientación sexual.

Es decir, nos cuesta mucho asimilar que cada individuo (hombre o mujer) puede tener unos niveles muy diferentes de deseo sexual frente al resto (entre otras cosas, debido a aspectos puramente biológicos y hormonales, como nuestros distintos niveles de estrógenos y testosterona).

Y, sobre todo, nos cuesta aceptar que si hemos decidido voluntariamente formar pareja con una persona cuyo nivel de deseo dista mucho del nuestro y esto nos causa insatisfacción sexual, nos va a tocar esforzarnos por llegar a acuerdos, pactar unos mínimos que satisfagan a ambas partes, ceder, aplicar ciertas dosis de tolerancia y, por encima de todo, aprender de una vez a comunicarnos asertivamente; es decir, con empatía, escucha activa, respeto por los turnos de habla, honestidad, claridad, cierta sensibilidad y, por encima de todo, respeto. ¿He mencionado el respeto? Pues eso, que quede claro: respeto. (A veces creemos que nos respetamos, pero no).

Por otra parte, en cualquier relación de pareja a largo plazo hay etapas de mayor conexión o complicidad sexual y otras en las que el deseo aparece con menos intensidad, y ambas forman parte de la normalidad. Entender el deseo como algo dinámico ayuda a reducir la presión y la culpa que muchas personas sienten cuando “no aparece”.

Ritmo de vida estresante vs aprender a escuchar nuestro cuerpo

El estrés y la falta de descanso disparan nuestros niveles de cortisol y tienen un impacto negativo directo en la vivencia del deseo. Vivir con la mente constantemente ocupada (rumiación cognitiva) es someter a nuestro sistema nervioso a un permanente estado de alerta que dificulta la conexión serena con el cuerpo y con el momento presente, algo esencial para que el deseo pueda surgir.

En muchas ocasiones, el problema no es la falta de interés sexual, sino la ausencia de espacio mental y emocional para conectar con el placer. Introducir hábitos como las técnicas de relajación, el autocuidado general de la salud física (higiene del sueño, ejercicio físico, alimentación adecuada…), las sesiones de psicoterapia con cierta regularidad o la meditación/mindfulness puede ayudarnos a mantener unos niveles de deseo satisfactorios.

Pero, ¿por qué perdemos la capacidad de conectar con nuestras sensaciones corporales? Cuando existe una relación tensa o conflictiva con la propia imagen, una desconexión corporal o una autoexigencia excesiva, es habitual que el deseo se bloquee.

Aprender a escucharse, a respetar los propios ritmos y a habitar el cuerpo con más amabilidad puede marcar una gran diferencia en la vivencia sexual.

Los aspectos psicoemocionales del deseo

El deseo sexual está profundamente ligado a cómo nos sentimos. La inseguridad, la tristeza o los conflictos no resueltos suelen reflejarse en la intimidad. En el contexto de la pareja, la comunicación y la cercanía emocional son factores clave para que el deseo se mantenga o se reactive. De ahí que los terapeutas de pareja insistamos tanto en la importancia de trabajar la comunicación sexual y emocional. Muchas veces, hablar de deseo es hablar de necesidades emocionales no expresadas.

La cultura actual transmite una imagen de la sexualidad basada en la intensidad y la disponibilidad constante. Estas expectativas poco realistas generan frustración, distorsionan la auténtica realidad de la sexualidad y alejan a muchas personas de una vivencia auténtica de su deseo. Lo cierto es que cada persona vive el deseo de forma distinta, y no existe una frecuencia, intensidad o forma “correcta” de sentirlo.

Cuando el deseo preocupa

Las oscilaciones en los niveles de deseo sexual no implican necesariamente la presencia de problemas sexuales. No obstante, cuando esta situación genera malestar personal o en la relación, conviene detenerse a comprender qué puede estar sucediendo.

La terapia psicológica y sexológica brinda la oportunidad de explorar el deseo sin juicios, entender los factores que influyen en él y enriquecer nuestras relaciones de forma más consciente y respetuosa con la sexualidad.

Una mirada más amable hacia el deseo

En definitiva, hablar del deseo sexual hoy en día implica soltar exigencias y aprender a escucharse. El deseo no se fuerza ni se exige; se cuida, se comprende y se acompaña.

Aceptar que el deseo cambia y que responde a múltiples aspectos de la vida permite vivir la sexualidad de una forma más libre, realista y conectada con uno mismo.

Si sientes que tu deseo ha cambiado y te genera dudas o malestar, trabajar este aspecto en terapia Sexual puede ayudarte a comprenderte mejor y a reconectar con tu vivencia sexual desde la aceptación, el amor y el respeto hacia ti mismo y hacia tu pareja.

El deseo no es algo que deba forzarse ni exigirse. Comprender cómo funciona y permitirle espacio puede ser un primer paso para relacionarnos con nuestra sexualidad de una forma más amable y consciente.

Entradas Relacionadas

Testimonios de mis pacientes

5
Basado en 11 reseñas en Google
powered by Google
  • Atención exquisita y cercana, me ha ayudado mucho a solucionar mi situación, guiándome primero a entender realmente el problema y buscando las mejores soluciones. Una profesional excelente.

    Rodrigo S. Avatar Rodrigo S.
    13/11/2017

  • A veces sabemos que algo no va bien, pero cuesta entender por qué, buscar y encontrar ayuda. Con la ayuda de Irene estoy aprendiendo a identificar y trabajar el origen...  

    Marta Casado Avatar Marta Casado
    10/02/2026

  • La verdad es que no puedo estar más contento con el trato que he recibido por parte de Irene. Es muy profesional y entendió perfectamente mi caso. 100% recomendable. A...  

    Pau Geira Wang Avatar Pau Geira Wang
    17/11/2021

  • Excelente servicio. Con un tema dificil de compartir, en todo momento me dio la facilidad de poder explicar y asi recibir la ayuda necesaria.

    Walter Palaguachi Avatar Walter Palaguachi
    25/02/2022

  • Una pena que no se puedan poner más estrellas. Irene es una profesional excelente, que pone todo su conocimiento y persona a ayudarte con tu problema, con un tema tan sesgado...  

    Alonso Gonzalez Avatar Alonso Gonzalez
    21/08/2024

  • Irene es una excelente profesional y mejor persona. Sin duda, recurrir a la terapia ha sido la mejor decisión que he tomado y se la recomiendo a cualquier persona...  

    Juan Avatar Juan
    13/11/2018

  • Decidir empezar terapia con Irene fue un acierto. Me ha dado herramientas reales y he notado avances que antes no conseguía por mi cuenta.

    Encarna Trave Morillas Avatar Encarna Trave Morillas
    10/02/2026

  • Excelente servicio. Con un tema dificil de compartir, en todo momento me dio la facilidad de poder explicar y asi recibir la ayuda necesaria.

    Walter Palaguachi Avatar Walter Palaguachi
    13/11/2022

  • Irene es una excelente profesional y mejor persona.

    Sin duda, recurrir a la terapia ha sido la mejor decisión que he tomado y se la recomiendo a cualquier persona que necesite...  

    Juan Avatar Juan
    23/09/2018

  • Una pena que no se puedan poner más estrellas. Irene es una profesional excelente, que pone todo su conocimiento y persona a ayudarte con tu problema, con un tema tan...  

    Alonso Gonzalez Avatar Alonso Gonzalez
    13/09/2024

¿Quieres conocer todas mis novedades?
Suscríbete a mis Newsletters

He leído y acepto la Política de Privacidad